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27 de agosto de 2018

Exámenes de recuperación de septiembre. ESO



Convocatoria extraordinaria de exámenes finales y pendientes de ESO. 

Curso 2017-18


Lunes, 3 de septiembre:

De 9.00 h a 10.30 h: LENGUA 1º, 2º, 3º y 4º ESO
De 10.30 h a 12 h: LATÍN 4º ESO

 
Martes, 4 de septiembre:

De 13.30 h a 15.00 h: AMPLIACIÓN DE LENGUA 1º, 2º, y 3º ESO



Puedes ver el Calendario completo de exámenes de septiempbre 2017-18 en la web del IES RUSADIR.






Exámenes de recuperación de septiembre. Bachillerato



Convocatoria extraordinaria de exámenes finales y pendientes de BACHILLERATO 

Curso 2017-18


Martes, 4 de septiembre, de 9.00 h a 10.30 h:
 
LENGUA I (1º BACH)

LENGUA II (2º BACH)



Puedes ver el Calendario completo de exámenes de septiembre 2017-18 en la web del IES RUSADIR.



22 de agosto de 2018

Aid el-Kebir



Aid el-Kebir


Aid Mubarak Said · M'brok er Aid · Felicidades

Departamento de Lengua castellana y Literatura

IES RUSADIR, 2018

29 de junio de 2018

Advertencia


      Si alguna vez sufres —y lo harás—
      por alguien que te amó y que te abandona, 
      no le guardes rencor ni le perdones: 
      deforma su memoria el rencoroso 
5    y en amor el perdón es sólo una palabra 
      que no se aviene nunca a un sentimiento. 
      Soporta tu dolor en soledad, 
      porque el merecimiento aun de la adversidad mayor 
      está justificado si fuiste 
10  desleal a tu conciencia, no apostando 
      sólo por el amor que te entregaba 
      su esplendor inocente, sus intocados mundos.

      Así que cuando sufras —y lo harás—
      por alguien que te amó, procura siempre 
15  acusarte a ti mismo de su olvido 
      porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato. 
      Y aprende que la vida tiene un precio 
      que no puedes pagar continuamente. 
      Y aprende dignidad en tu derrota, 
20  agradeciendo a quien te quiso 
      el regalo fugaz de su hermosura.

      Felipe Benítez Reyes: Los vanos mundos (1982-1984)


21 de mayo de 2018

Los girasoles ciegos

Ahora sabemos que el capitán Alegría eligió su propia muerte a ciegas, sin mirar el rostro furibundo del futuro que aguarda a las vidas trazadas al contrario. Eligió entremorir sin pasiones ni aspavientos, sin levantar la voz más allá del momento en que cruzó el campo de batalla, con las manos levantadas lo necesario para no parecer implorante y, ante un enemigo incrédulo, gritar una y otra vez “¡Soy un rendido!”.

Bajo un aire tibio, transparente como un aroma, Madrid nocheaba en un silencio melancólico alterado sólo por el estallido apagado de los obuses cayendo sobre la ciudad con una cadencia litúrgica, no bélica. “Soy un rendido." Durante dos o tres noches, nos consta, el capitán Alegría estuvo definiendo este momento. Es probable que se negara a decir “me rindo” porque esa frase respondería a algo congelado en un instante cuando la verdad es que se había ido rindiendo poco a poco. Primero se rindió, después se entregó al enemigo. Cuando tuvo oportunidad de hablar de ello, definió su gesto como una victoria al revés. “Aunque todas las guerras se pagan con los muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio”, concluía en una carta que escribió a su novia Inés en enero de 1938. Ahora sabemos que, sin saberlo, había rechazado de antemano ambas opciones.

Alberto Méndez: Los girasoles ciegos (2004)


Alberto Méndez (Madrid, 27 de agosto de 1941 — 30 de diciembre de 2004), fue un escritor español famoso por su libro Los girasoles ciegos. Hijo del traductor y poeta José Méndez Herrera, su infancia transcurrió en Barcelona. Estudió bachillerato en Roma (Italia) y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Persona de izquierdas, militó en el Partido Comunista hasta 1982. Trabajó en grupos editoriales nacionales e internacionales.

Galardonado a título póstumo con el Premio Nacional de Narrativa (España) 2005 por Los girasoles ciegos, libro compuesto de cuatro relatos ambientados en la Guerra Civil Española.

Fotograma de la película Los girasoles ciegos, dirigida por José Luis Cuerda en 2008




Los girasoles ciegos. Hay novelas en las que a pesar de su relativa brevedad, uno siente la inminente sensación de estar ante un gran todo en el que parece no sobrar ni faltar ni la más mínima coma. La novela Los girasoles ciegos entra meritoriamente en la nómina de tan infrecuente tipología. No resulta una tarea costosa admirar la genialidad del autor, sobre todo en cuanto a la creación de historias se refiere, historias que en este caso se hilvanan con el hilo estentóreo de una desgracia colectiva. Por otro lado, fluye en esta novela la riqueza dialógica de los grandes novelistas y de las grandes obras, con una diversidad de voces que se suceden en variedad de niveles discursivos. En novelas como esta es necesario el concepto de Historia no sólo en el sentido de linealidad esencialista (que en este caso lo ocuparía el drama que muchísimas personas vivieron con nuestra fatal guerra), sino como un sistema con una estructura propia, pues la historia, gran código de los códigos, ya no es sólo el reflejo de lo social, sino el espacio que necesita lo político, lo económico o lo literario para convertirse en realidad.

La novela presenta lo que pudiese ser una suerte de estructura paralela, pues los capítulos entran en relación con tras una fase de intermitencia. Empieza la novela contando la historia del capitán Carlos Alegría (no olvidemos que está dividida en cuatro partes o cuatro “derrotas” como el propio autor las llama), un hombre recorrido por la incertidumbre que decide dar un gira total a su vida en medio de una guerra civil en su fase más cruel y última, 1939. Así se abre el capítulo:

Ahora sabemos que el capitán Alegría eligió su propia muerte a ciegas, sin mirar el rostro furibundo del futuro que guarda a las vidas trazadas al contrario.

Lo que puede percibirse desde un primer momento es la presencia de un narrador interesado en reconstruir y contar la historia del Capitán Alegría, un narrador que incluso con cierta complicidad, parece no estar dispuesto a que la historia de Carlos Alegría acabe en el olvido más absoluto.

Del capitán volveremos a saber más adelante, justo después del segundo capítulo o segunda derrota (1940), que nos cuenta la historia de huída reconstruida gracias al hallazgo de un manuscrito. Podría decirse que excepto el hecho de ser una fecha próxima a la del anterior capítulo (1939-1940), nada tiene que ver éste con el segundo, y si algo tuviesen en común sería acaso el horror comunitario que provoca una guerra. Ya en este capítulo, que se titula propiamente “Manuscrito encontrado en el olvido”, tenemos un claro ejemplo de relato fenoménico en tanto que se trata de un manuscrito que ha sido encontrado casi por azar y que servirá para configurar la totalidad misma del capítulo (técnica similar a la utilizada en el célebre capítulo de El Quijote en el que se encuentran los cartapacios). El narrador no se limita más que a transcribir lo que encuentra y a hacer algunas puntualizaciones sobre la fisionomía de los papeles encontrados. La voz del transcriptor (editor) va paralela a la propia exposición del manuscrito, haciendo las veces de notas aclarativas que llegan hasta el final del propio relato constituyendo lo que pudiese ser una suerte de epílogo.

Aparecen muchas referencias metapoéticas incrustadas con atinada intención, pues en ocasiones los versos que se traen a colación consiguen rellenar determinados huecos de sentido.

Tanto el tercer capítulo (“Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos”) como el último (“Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos”) perfilan el amplio sentido de la obra en su interconexión con los primeros.

La novela sin duda es de recomendación encarecida, pues constituye toda una reflexión sobre las nefastas consecuencias de una guerra, donde lo único que prolifera es el miedo, la pérdida de identidad y la hipocresía de los que se creen ostentadores de la verdad y de la vida. No obstante, sus protagonistas, en un devenir adverso, se erigen en verdaderos valedores de la libertad y de la historia.

(Reseña de David Porcel Bueno)




Tráiler de la versión cinematográfica de Los girasoles ciegos, dirigida por José Luis Cuerda en 2008. La película es parcialmente similar al argumento de la novela, centrándose en el segundo capítulo y sobre todo en el último. Hay una variación sustancial en algunos pasajes concretos.


Guía de lectura de "Los girasoles ciegos"

Los girasoles ciegos es un libro de relatos de Alberto Méndez, compuesto por los títulos siguientes: "Si el corazón pensara, dejaría de latir", "Manuscrito encontrado en la cueva", "El idioma de los muertos" y "Los girasoles ciegos". Fue publicado en 2004 por Editorial Anagrama.

El libro contiene cuatro relatos centrados en la Guerra civil española y en los años inmediatamente posteriores. Desarrollado en cuatro capítulos datados en 1939, 1940, 1941 y 1942, capítulos que son cuatro historias autónomas que confluyen entre sí de manera alterna: el primer relato con el tercero y el segundo con el cuarto, confluencia que no es decisiva, en todo caso. Así la de Carlos Alegría enlaza con la de Juan Serna ya que ambos comparten la misma galería nº 2 de la cárcel de Porlier; la de Juan Serna con la de Los girasoles ciegos ya que Juan es hermano de Luis a quien conoce el niño Lorenzo; con ésta también enlaza la del niño poeta, pues su esposa Elena es hija de Ricardo y Elena.

“Primera derrota: 1939 o Si el corazón pensara dejaría de latir”: la historia de un militar durante la Guerra civil española, del bando franquista en la batalla de Madrid, que se rinde a los republicanos en cuanto supo que éstos iban a rendir sus armas a su bando.

“Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido”: el diario de un muchacho poeta que huye de las tropas franquistas. Que, en su viaje hacia Francia, se ve atrapado en una cabaña en las montañas entre Asturias y León, alejada de tod o, donde ve morir a su mujer en el parto, quedándose al cuidado de su bebé, sin ayuda ni medios. Un muchacho poeta que vive una vertiginosa historia de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses.

“Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos": relato sobre una cárcel franquista, de la vida en ella, de la derrota y de los hilos alargados de la guerra, de la muerte, de los fusilamientos, del final, de la nada...Un preso de la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado como tal.

“Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos”: historia de “un topo” - un republicano oculto en un escondite de su casa - , y de su familia, en la ciudad de Madrid en los años posteriores al fin de la guerra civil; contada a través de los ojos de su hijo y de un diácono que circula por los alrededores de la vida de su familia, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama venganza contra el vencido.

El tema principal de la obra es la derrota; pero no sólo la derrota del bando republicano por las tropas nacionales, sino de distintas derrotas, de derrotas en la derrota, habla de personas concretas, de desastres individuales debajo del gran caos de la pérdida de la guerra.

Lo decisivo es la narración de cuatro formas distintas de derrota, de hundimiento, de encono, de odio, de ojeriza.

Otros temas:

- La Guerra Civil y sus consecuencias políticas y sociales: la obra es el regreso a las historias reales de la posguerra narradas en "voz baja" acercándose a la dura realidad de amigos, familiares desaparecidos o ausencias irreparables provocadas por la guerra. Es una evocación de la Guerra Civil, pero no de sus lances bélicos, no de las batallas, sino de sus efectos humanos, de cómo los derrotados lo fueron con saña y con aplastamiento.

- Reflexión sobre los hombres, sobre los perdedores de aquella guerra, sobre el ser humano como individuo, como protagonista de su propia historia y de la historia con mayúsculas.

- La derrota social y política ante una victoria moral ideológica.

En Los girasoles ciegos se narran cuatro historias de horror y desolación, en las que se ahonda en las razones de la derrota, no en vano los subtítulos de los cuentos aluden a ella. Son relatos para activar la memoria, contra el olvido, y en defensa de la idea de que en una guerra entre hermanos, al fin y a la postre, todos son perdedores. 

Quizá por ello los personajes a los que se les proporciona voz, siempre seres anónimos, aparezcan desorientados, perdidos, como los "girasoles ciegos" del título.

El propio Hermano Salvador proporciona la clave de lectura ya que empieza su carta confesando que se siente “desorientado como los girasoles ciegos” y la acaba concluyendo: “ Seré uno más en el rebaño, porque en el futuro viviré como uno más entre los gira soles ciegos”. Entre la comparación inicial y la metáfora final, el protagonista propone una generalización de su condición, de su desorientación, a la colectividad humana; de modo que todos los personajes pueden considerarse como seres desorientados, condenados a vivir en la oscuridad como murciélagos o girasoles ciegos.

En cuanto a su estructura, Los girasoles ciegos es un libro de cuentos; pero de entre las diversas maneras en que puede organizarse un volumen de cuentos, el autor optó por la que quizá fuera la más compleja, la que se denomina "ciclo de cuentos", porque las diversas piezas que lo forman, aunque mantengan su independencia, aparecen a la vez trabadas, generando una unidad de sentido distinta.

 Fuente: Rincón de lectura.


17 de mayo de 2018

Ramadan mubarak



El departamento de Lengua castellana y Literatura del IES RUSADIR
os desea un FELIZ MES DE RAMADAN 2020 junto a vuestras familias.




5 de mayo de 2018

Los hay que mueren de silencio

Los hay que mueren de silencio
de tragarse demasiadas palabras y del cólico fenomenal que sigue
y los hay que mueren por hablar demasiado
pues las paredes —al contrario que las tapias, que están sordas— oyen.
Los hay que mueren de cansancio
de todo lo que hay que cambiar para que nada cambie
y hay quien muere de aburrimiento
en esta feria universal donde continuamente ocurren cosas
y nunca pasa nada.
Hay quienes mueren de miedo
ante la mera sospecha de que podrían darse de bruces
con la verdad de sus actos
y hay a quienes les da tanto coraje
que alguien pudiera sospechar que hay una verdad tras sus actos
que sencillamente se mueren.
Los hay que no mueren nunca
porque ya están muertos.



Jorge Riechmann 
(Madrid, 1962) 


"Uno que busca. Me dieron por nombre Riechmann. Quizá vendría -barrunta uno- del alemán 'riechen': oler, olfatear, husmear. Riechmann sería: Husmeador."

2 de mayo de 2018

Los santos inocentes



Los santos inocentes (1984) es una película dirigida por Mario Camus y protagonizada por Alfredo Landa, Terele Pávez y Paco Rabal, basada en la novela homónima publicada en 1981 por Miguel Delibes y rodada entre las ciudades extremeñas Mérida, Zafra y Alburquerque. 

Ganó la mención especial del jurado en el Festival de Cannes en 1984​ y por sus interpretaciones, Alfredo Landa y Paco Rabal recibieron ex aequo el Premio de Interpretación masculina. 


28 de abril de 2018

Ramadán frente a la Economía

Las costumbres religiosas podrían ser consideradas como un factor que puede influir bastante en la Economía. Un ejemplo es el mes de Ramadán.

Los restaurantes y cafeterías, durante el mes de Ramadán, carecerán de clientes, lo cual supone una gran pérdida de dinero para el sector hostelero. Sin embargo, si las personas que siguen esta tradición religiosa decidieran romper su ayuno en establecimientos de restauración, esto haría que se recuperasen los ingresos que se perdieron durante todo un día de ayuno. Los ingresos serían altos debido a la gran cantidad de comida que se demandaría.

La gran demanda de productos alimenticios no solo influiría positivamente en el sector de la hostelería, sino que también beneficiaría a los supermercados  mayoristas y minoristas, ya que durante el periodo de Ramadán las familias tienden a realizar compras de alimentos por un valor más alto que en otras ocasiones, es decir, gastan más.

Dejando aparte la posible pérdida de ingresos entre los hosteleros por la falta de clientes, esta tradición de Ramadán tiene otros inconvenientes, como las barreras que impiden la importación de corderos y otros productos de Marruecos a Ceuta y Melilla. Muchos comerciantes melillenses se han venido reuniendo y manifestando sus opiniones con respecto a las medidas que impiden la importación y exportación de productos entre España y Marruecos, pero el gobierno de Melilla mantiene su propuesta de bloquear el comercio entre ambos territorios, sin tener en cuenta las preferencias personales de los consumidores que celebran el Ramadán, que se niegan a comprar corderos procedentes de la península porque sienten más confianza comprándolos en Marruecos.



Faisal El Mamoun

Grupo 2º Bach B


Trabajo de clase realizado para el Depto. de Economía



25 de abril de 2018

Para que yo me llame Ángel González













Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...


Ángel González (Oviedo, 1922 - Madrid, 2008). Poeta, catedrático y ensayista español. Su poesía, llena de contrastes, discurre entre lo efímero y lo eterno, características que llevan al lector a divagar y soñar en los temas del amor y de la vida.

Fue maestro nacional, licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo y periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Enseñó Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Alburquerque, U.S.A., habiendo sido profesor visitante en las de Nuevo México, Utah, Maryland y Texas.

Miembro de la Real Academia Española, fue galardonado, entre otros, con el Premio Antonio Machado en 1962, el Premio Príncipe de Asturias en 1985, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996 y el Primer Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada en el año 2004.

De su obra se destacan los títulos: "Áspero mundo" 1955 , "Sin esperanza, con convencimiento" 1961, "Grado elemental" 1961, "Tratado de urbanismo" 1967, "Breves acotaciones para una biografía" 1971, "Prosemas o menos" 1983, "Deixis de un fantasma" 1992 y su último libro, "Otoño y otras luces" 2001.





Ángel González en Cervantes Virtual



4 de abril de 2018

Blas de Otero: Pido la paz y la palabra


En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.



Blas de Otero Muñoz (Bilbao, 15 de marzo de 1916 - Madrid, 29 de junio de 1979) fue uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta. Con el nombre de poesía social se conoce un movimiento poético español de los años 1950 y 1960 caracterizado por la denuncia de las condiciones políticas y la reivindicación de la libertad.

Blas de Otero recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria.

Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959 y el Fastenrath de la Real Academia en 1961.

Su legado sintetiza perfectamente la evolución de la poesía española desde el final de la guerra civil hasta los años 70, atravesando diversas etapas desde la expresión de sus angustias personales en un principio que más adelante desembocarían en una poesía de carácter social. Su tercera etapa está constituida por una poesía social que contrasta mucho con sus inicios en la poesía existencialista. En este período destaca “Pido la paz y la palabra” de 1955.


2 de abril de 2018

La colmena

La colmena es una novela de Camilo José Cela, editada en Buenos Aires en 1951. No pudo publicarla en España hasta 1963, debido a la censura de la época ya que en la novela hay bastantes alusiones al sexo y al ambiente homosexual y carcelario de la época. Estos temas y la época en la que se publicó, (estando Franco en el poder), provocaron la censura. Durante el mismo franquismo, Manuel Fraga -cuando fue nombrado ministro del interior-, autorizó la primera edición en España.

La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

El marco espacio-temporal es muy preciso: Madrid en unos días de 1942 (tres días ) , en plena posguerra. El autor intentó reflejar con el máximo verismo la realidad social de la época adoptando un punto de vista objetivista, pero, como es lógico, tuvo que realizar una selección dentro de ese inmenso conjunto. La historia se basa en un espacio novelesco no muy amplio pero con bastantes personajes que intervienen poco en el transcurso de la obra.

Escena final de La Colmena, película española dirigida por Mario Camus en 1982, basada en la novela de Camilo José Cela.





El escritor tiene un pequeño papel en la película interpretando a Matías Martín, inventor de palabras.


9 de marzo de 2018

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/amor-de-don-perlimplin-con-belisa-en-su-jardin-775100/html/

Federico García Lorca




http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/amor-de-don-perlimplin-con-belisa-en-su-jardin-775100/html/



El estreno de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín había sido programado por el grupo "El Caracol" para el 5 de febrero de 1929, pero se prohibió su representación en un momento en que se respiraba un ambiente retrógrado en la España de entonces (la obra llegó a ser calificada como «pornográfica»). Años más tarde, bajo la permisividad de la República, el "Club Teatral Anfistora" estrena la obra (junto con La zapatera prodigiosa) el 3 de abril de 1933 en el Teatro Principal de Madrid. Tras el paréntesis de la Dictadura, ha tenido muy poca presencia en la escena dramática española, aunque en los últimos tiempos ha sido representada por diversos grupos teatrales dentro y fuera de nuestras fronteras.

Las influencias de la obra van desde la commedia dell’arte italiana, pasando por el teatro breve del Siglo de Oro español —recordemos al Cañizares del entremés cervantino El viejo celoso— y por las piezas de Moratín en el XVIII (El sí de las niñas, El viejo y la niña), hasta llegar al teatro simbolista francés del siglo XIX, de fuerte carga poética.

El poeta la define como «aleluya erótica», y de erotismo está llena. Los personajes desbordan sus deseos en escena. Son personajes cómicos, condenados, sin embargo, a la tragedia a la que les va a llevar su exacerbada sensualidad; capaces de caer en el precipicio del amor carnal, amor sin sentido, pero inexcusable...



8 de marzo de 2018

Día Internacional de la Mujer


El 8 de marzo "es una jornada de lucha feminista en todo el mundo"

(Federación Estatal de Organizaciones Feministas)






2 de marzo de 2018

Jornada de Convivencia. IES Rusadir 2017-18


Jornada de Convivencia del IES Rusadir. Curso 2017-18

Los Cuentos

Rusadir en acción. Miembros del taller


Miembros del Taller de periodismo durante la Jornada de Convivencia 

De izquierda a derecha: Homayma Hamed, Samra Mezian, Hayar Jaber, Kauzar Mohamed, Sara Hartit, Roumaissa Daouari, Soraya Mohamed, Faruk Benaouda, Ikram Navarro, Loubna Belkadi, Yunes Ghoula y Hamza El Houjjaji.


IES Rusadir, 2017-18 


1 de marzo de 2018

El cuarto «Cántico» de Jorge Guillén

La publicación del cuarto Cántico de Jorge Guillén es uno de los más importantes sucesos de la poesía española contemporánea. Al cabo de cuatro ediciones llega a completarse esta admirable obra que de sesenta y cinco poemas, en 1928, ha pasado a trescientos treinta y cuatro en 1950. La edición actual se anuncia como la primera completa; el poeta considera conclusa la tarea emprendida treinta y un años antes, y dirige su esfuerzo en otras direcciones.


Cántico es un fruto lentamente madurado y ya en plenitud; plenitud conseguida del modo más natural. Esto no es una figura retórica sino exacto reflejo de la realidad. Los poemas surgieron obedeciendo a un impulso irresistible, a la necesidad de cantar el mundo en todos sus momentos, aspectos y dimensiones. El júbilo de ser y el júbilo de existir provocan el «cántico» del poeta, cristalizando en poesías que responden a múltiples incitaciones.

Diez mil versos para registrar las sensaciones de un hombre sin cesar deslumbrado por la maravilla de ser e incitado a proclamarla líricamente. Cántico aumentó, según señaló Casaduero al aparecer la tercera edición, como un árbol que por el normal desarrollo de su tronco y sus ramas va creciendo y ensanchándose hasta alcanzar su debido tamaño. Los nuevos poemas vienen a colmar los huecos existentes en el organismo previsto. Prodigio de equilibrio y de madurez, no importa demasiado, ahora que lo vemos completo y perfecto, discriminar cuáles fueron los primeros poemas y cuáles los últimos. La tarea sería curiosa y a propósito para poner en claro la evolución de Guillén, su tendencia a pasar de lo esencial a lo existencial, pero realmente en los versos de 1928 estaban anunciados los de 1950 y en el hombre de hoy sigue operante y actual el alma de ayer.

El volumen, compuesto a lo largo de seis lustros -1919-1950 son las fechas destacadas por el poeta- tiene sorprendente unidad. Por encima de los posibles cambios de acento y de tendencia, esa unidad de tono y de espíritu demuestra la firmeza de la posición vital y estética del poeta.

Eugenio Frutos, en un estudio reciente calificaba certeramente de «existencialismo jubiloso» la actitud guilleniana. Sí: las experiencias contenidas en sus poemas corresponden a vivencias propias, y precisamente surgen a través de la imagen justa, de la imagen útil para colmar la necesidad expresiva. Esas vivencias, como Frutos ha visto, funden lo que es con lo que existe: ser es existir y existir es ser, dinámicamente, activamente.

Los críticos de esta poesía destacan la significación que en ella tiene la palabra «ser». Moreno Villa lo señala y también la importancia del júbilo; Dámaso Alonso advierte: «no se puede comprender la poesía de Jorge Guillén sin darse cuenta de que su tema central, el que una y otra vez vuelve explícitamente a su verso, pero que de modo constante da unidad y sentido a toda la obra, es el tema del ser; el libro podría llamarse Cántico o "gozo del ser". De aquí que el tema sea a la par lo que da a la poesía de Guillén su entusiasmo, su sereno frenesí»; Jorge Guillén, dice Casalduero, «está cantando el ser. Ser y asombro de ser»; «quiere ser entre las cosas, viendo sus masas, su belleza o su imperfección», escribe Blecua, y precisa que este «ser» se deleita en la perfección del instante.

(...) 



http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-cuarto-cntico-de-jorge-guilln-0/html/00e02fac-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html