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29 de junio de 2018

Advertencia


      Si alguna vez sufres —y lo harás—
      por alguien que te amó y que te abandona, 
      no le guardes rencor ni le perdones: 
      deforma su memoria el rencoroso 
5    y en amor el perdón es sólo una palabra 
      que no se aviene nunca a un sentimiento. 
      Soporta tu dolor en soledad, 
      porque el merecimiento aun de la adversidad mayor 
      está justificado si fuiste 
10  desleal a tu conciencia, no apostando 
      sólo por el amor que te entregaba 
      su esplendor inocente, sus intocados mundos.

      Así que cuando sufras —y lo harás—
      por alguien que te amó, procura siempre 
15  acusarte a ti mismo de su olvido 
      porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato. 
      Y aprende que la vida tiene un precio 
      que no puedes pagar continuamente. 
      Y aprende dignidad en tu derrota, 
20  agradeciendo a quien te quiso 
      el regalo fugaz de su hermosura.

      Felipe Benítez Reyes: Los vanos mundos (1982-1984)


5 de octubre de 2012

El rencor

Cuando nos retiramos a nuestro dormitorio, mientras se desvestía, Natalia pronunció, en fin, una combinación de palabras equivocadas: "A vosotros os divierten mucho las estupideces, ¿no?". Aquella frase no sólo me ofendía, aunque eso era lo de menos a esas alturas, sino que ofendía a mi mundo: te pasas la vida construyendo un castillo de arena y, de pronto, llega alguien, lo desbarata de una patada negligente y te dice: "He desbaratado tu castillo asqueroso, ¿pasa algo?". Y por supuesto que pasa. A partir de ese instante, todo quedó claro: se trataba de destruirnos el uno al otro en el menor tiempo posible y sin dejar torre en pie, y les aseguro que los dos nos empleamos a fondo en la tarea, porque nadie sale de un matrimonio como quien sale del cine (es decir, con el ánimo agradecido por el regalo fugaz de una ficción), sino como quien sale de una barraca de espejos deformantes (es decir, con una visión grotesca de sí mismo: monstruo mezquino de las piernas cortas, de la barriga de tonel, de la cabeza oval, de los brazos que arrastran por el suelo, gritándole a otro monstruo parecido).

Lo demás ya pueden imaginarlo: cuando en una relación amorosa se instala el rencor, a ver quién es capaz de espantar esa corneja que ha sido desollada viva, que tirita en carne viva. A ver quién echa de su madriguera ese animal al que le duele incluso el aire.

Felipe Benítez Reyes: Mercado de espejismos. (Premio Nadal 2007)



24 de enero de 2011

La luna

Los pocos que la han pisado
no pueden describirla con metáforas.

Yo la miro
con el mismo estupor que el primer hombre.



Felipe Benítez Reyes

De "Escaparate de venenos"
(2000)



30 de junio de 2010

Lunario de Haikus

1

La luna breve
amenaza a la noche
con su guadaña.


2

Luna menguante:
¿en qué otro mundo brilla
su otro paréntesis?


3

La indefinida:
no le basta una forma
para ser luna.


4

¿De quién se esconde
la luna tras las nubes
sino de sí?


5

Claro de luna.
Esquirlas sobre el mar
de espejos rotos.


6

La esfera errante,
huyendo de la noche
que la desnuda.


7

Trabaja en vano
la luna que ilumina
lo que no vemos.


8

La gema náufraga,
disperso su confeti
de plata pura.


9

La siempre insomne,
en todo amanecer
transparentada.


10

Sólo es sí misma.
La tocan las metáforas
con guantes blancos.

Felipe Benítez Reyes: Lunario de Haikus


"Lo más curioso de todo es que no me gusta demasiado el molde del haiku (el molde que hemos fijado en la literatura en español para el haiku, porque en sus tierras de origen ellos sabrán), ya que todos suenan prácticamente idénticos. Los míos no son una excepción, como habéis visto.
Es como una anulación -más o menos deliberada- de la voz poética de cada uno en beneficio de una formulación poética impersonal.
Pero en algo hay que distraerse".

"El molde más convencional del haiku en español (5-7-5) casi siempre se queda en eso, en molde.
Supongo que es que no da a tiempo a mucho. Lo único que puede diferenciar a un haiku de otro es que esté mejor o peor resuelto, y la temática, claro está, en el caso de que pueda tener temática propiamente dicha un mero apunte; pero la impersonalidad de la voz resulta invariable. Lo que no quita que ese ejercicio de impersonalidad pueda tener su gracia para quien escribe: someterse a un patrón... en el que no manda marinero".

(Comentarios de Felipe Benítez Reyes publicados en su blog
Mercado de espejismos
)


12 de junio de 2010

La Condena

El que posee el oro añora el barro.
El dueño de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.

Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.

Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras que lo cifren
halla sólo palabras.

Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.

Nuestros tesoros son tesoros falsos.

Y somos los ladrones de tesoros.


Felipe Benítez Reyes: La condena. (De Los vanos mundos, 1985)


Felipe Benítez Reyes: Poeta, novelista, traductor y ensayista español nacido en Rota, Cádiz, en 1960. Autor de una vasta obra que abarca todos los campos de la literatura, está considerado como una de las voces más influyentes del panorama literario español. Ha sido incluido en las más importantes antologías gracias a su excelente dominio del lenguaje, que abarca desde el neosimbolismo de su primera época hasta la gran versatilidad de sus trabajos poéticos posteriores.

Ha obtenido entre otros, los premios Luis Cernuda, Ojo Crítico, Fundación Loewe, Premio de la Crítica, Premio Nacional de Literatura y Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla 1994 por «Vidas improbables».