El IES Rusadir celebró el pasado sábado 14 de febrero su tradicional Jornada de Convivencia enmarcada dentro del programa multidisciplinar de actividades conmemorativas del XX aniversario de la creación del centro, celebrado el pasado 28 de enero.
En total, bajo el lema 'Mejorar la convivencia día a día, un esfuerzo de todos para todos', se organizaron 38 talleres, que en su mayoría son un recopilatorio de los talleres celebrados a lo largo de los 20 años de andadura del IES Rusadir. Se seleccionaron aquellos que mayor aceptación tuvieron por parte de los alumnos.
Como en cada edición, no solo participó el personal del centro, sino que distintos agentes externos colaboraron en esta Jornada. Es el caso de las ONG Save the Children o Movimiento por la Paz, el grupo de percusión del CETI, madres de la Escuela de Familia, y antiguos alumnos y profesores, entre otros. Con motivo del XX aniversario, dos profesores que residen fuera de la ciudad se desplazaron expresamente a Melilla para participar en la Jornada.
La Jornada de Convivencia es una de las señas de identidad del centro, y un acontecimiento que toda la comunidad educativa espera cada año con expectación. Los talleres tienen un carácter no solo didáctico y divulgativo, sino también lúdico. La finalidad es, por un lado, la mejora de la convivencia y del sistema de relaciones interpersonales entre todos los miembros de la comunidad educativa, de ahí su nombre. Y, por otro lado, y en esta ocasión, el reconocimiento del centro en sus veinte años de funcionamiento como espacio compartido de enseñanza y aprendizaje.
No se trata de una actuación aislada, sino que forma parte de las actividades programadas dentro del Plan de Mejora de Convivencia del centro. Este año, a lo largo del curso, los distintos niveles trabajarán valores como la importancia de convivir en un espacio saludable, el placer de la lectura, la mediación y las campañas solidarias, los viajes y los intercambios, y las propias Jornadas de Convivencia. El fin último es siempre lograr la mejora de la convivencia.
La Jornada concluyó con una magnífica clausura protagonizada principalmente por alumnos de Arte Rusadir. Tras ella se celebró una actividad final de convivencia entre profesores antiguos y actuales del centro, con una comida de hermandad en el propio instituto.
No acaba ahí la conmemoración del aniversario, ya que el 22 de mayo está previsto un encuentro entre los alumnos que cursan sus estudios en la actualidad con aquellos que ya lo hicieron, para realizar una puesta en común de su paso por el instituto. Tendrán ocasión de compartir vivencias y recuerdos en torno a su paso por su instituto.
Publicado por Onda Cero Melilla a través de Facebook
“Para fomentar el pensamiento crítico, garanticemos que todos salen de la ESO sabiendo leer y escribir”
El filósofo Gregorio Luri reflexiona en esta entrevista sobre los desafíos de la educación en España y las prioridades que deberían marcar el futuro de nuestras escuelas
El último medio siglo ha visto nacer siete leyes educativas en España. Desde la Ley General de Educación, de 1970, a la LOGSE, la LOE o la polémica Ley Wert (LOMCE), entre otras. Normas que sin embargo jamás consiguieron (y en algún caso puede que ni lo intentaran) establecer un consenso político y educativo capaz de resistir el paso del tiempo y de abordar exitosamente las necesidades de todos sus alumnos. Gregorio Luri, doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en pedagogía, sostiene que el debate educativo está lleno de acritud, y se hace notar más por sus enfrentamientos ideológicos que por un enfoque que aborde las auténticas prioridades de nuestro sistema escolar. Hablamos con él de estas urgencias, de la escuela pública ideal y de cómo debiera ser ese debate público sobre un asunto tan sensible como la educación de los más pequeños.
PREGUNTA. ¿Cuáles son los mayores desafíos de la escuela pública?
RESPUESTA. Hay una serie de comunidades, como Castilla y León, Navarra o La Rioja que están por encima de la media de los resultados de la OCDE. Soria, por ejemplo, ha estado sistemáticamente por encima de Finlandia, pero nuestros políticos han visto más glamuroso visitar Finlandia que Soria. Si analizamos nuestras leyes educativas según los resultados de estas regiones, tendríamos unas leyes buenas. Pero si las vemos según los resultados de otras como Andalucía, Canarias, Extremadura o Castilla La Mancha, diríamos que no funcionan. La pregunta que me hago es, ¿cuál es la incidencia real de nuestras leyes educativas en la realidad escolar? Parece que poca. No tenemos un diagnóstico claro de la situación.
Deberíamos plantearnos un diagnóstico riguroso de la realidad, partiendo de un libro blanco de la profesión docente, donde los profesionales de la enseñanza expresaran su análisis objetivo de la realidad práctica de la profesión docente. Nos llevaríamos muchas sorpresas. Cuando voy a los centros educativos, lo que me encuentro es mucho escepticismo hacia otra reforma; hay un abismo real entre nuestros discursos y las prácticas docentes.
Luis Lisasoain, un investigador de la Universidad del País Vasco, ha demostrado de manera incuestionable que hay centros educativos que rinden de una manera superior a lo que el medio cultural en el que se encuentran permitiría prever (y también al contrario). Entonces, ¿por qué no identificamos esos centros educativos y analizamos sus buenas prácticas, para ver lo que tienen en común e intentar generalizarlas? La eficiencia escolar no tiene que ver tanto con los resultados como con las diferencias en la situación de los alumnos al acceder y salir del centro. Imagínate que, en un centro de élite, la media de los alumnos es de nueve; pero que esos estudiantes llegaron ya de sus casas con un nivel de ocho, por lo que la intervención del centro se cuantifica en un punto. Ahora piensa en un centro donde salen con un siete, pero llegaron con un dos... Este segundo centro tiene una mayor eficiencia y valor añadido. Si sabemos que la FP de Guipúzcoa es excelente, vamos a hacer todo lo posible para que esas prácticas puedan generalizarse; si el absentismo escolar es mucho más bajo en el País Vasco que en Andalucía, ¿a qué se debe esta diferencia?
P. ¿Qué problemas puede ocasionar la implantación del llamado veto parental en algunas comunidades?
R. Cuando en una clase el maestro dice algo que sea contrario a lo que piensa ideológicamente un padre, para el niño la pérdida de credibilidad no va a ser la del padre, sino la del maestro, la de la escuela. Yo me planteo esta cuestión independientemente de lo que yo crea o pueda creer. En una sociedad donde se considera que el pluralismo es uno de sus valores constitucionales supremos, si una familia cree (por ejemplo) que la virginidad antes del matrimonio es un valor, a mí me puede parecer una opinión excéntrica, pero la escuela debería enseñarnos a convivir con personas con valores diferentes a los nuestros. Si no hace esto, no está cumpliendo con el mandato de una escuela democrática. Si la escuela pública, que dice y repite que quiere ser inclusiva, cierra las puertas a padres con determinados sistemas de valores, que son legales, entonces les está diciendo a esos padres que vayan a la escuela privada, que no hay lugar en la escuela pública para ellos.
Con respecto al pensamiento crítico, hay un ejercicio de cinismo extraordinario. Si queremos fomentarlo de verdad, garanticemos que todos nuestros alumnos salen de la ESO sabiendo leer y escribir. Y si no, estamos diciendo tonterías. Uno de cada cuatro alumnos termina su escolaridad sin poder entender un texto mínimamente complejo. Si resulta que, como dice el último estudio de PISA, nueve de cada diez alumnos son incapaces de distinguir un hecho de una opinión, ¿de qué estamos hablando aquí al referirnos al pensamiento crítico? Una escuela democrática tiene que asumir unos valores liberales en su seno, y saber que dentro de la escuela han de convivir ideologías que son igualmente legítimas. Hay una deriva en la que cada vez hay un menor peso del conocimiento y más de la ideología en las escuelas; ideología con la que a lo mejor estoy yo de acuerdo. Pero no me parece que la escuela pública tenga por misión fomentar mis creencias, sino la convivencia entre distintos valores. Si además lanzo el insulto cotidiano de “fascista” a cualquiera que ponga en duda mi visión del mundo, es algo demencial y un retroceso extraordinario.
Si hemos aceptado que nadie tiene el derecho a decirme en qué religión creer, o si creer en una; que nadie puede decirme a quién votar, a quién amar o tan siquiera cuál es mi género, ¿por qué la escuela ha de otorgarse el derecho a educarme moralmente? Por ejemplo, la ideología de género genera suspicacias en algunas familias. Si queremos llevarla a las escuelas, ¿estamos dando solo información objetiva y científica (y por tanto polémica), o tenemos que llevarla con un interés adoctrinador? Si este es el caso, es lógico que padres con distintos valores se consideren agredidos. La cuestión de fondo es que nos sobran estridencias y nos falta serenidad al hablar de la escuela. Si analizamos cualquier sistema educativo de éxito, vemos que siempre hay un círculo virtuoso de confianza, en el que las administraciones confían en los centros, los centros en las familias, estas en los profesores... Todos los actores se refuerzan mutuamente. Cuando intervenimos en los debates con la acritud que nos caracteriza, lo que hacemos es debilitar ese círculo de confianza.
Un profesor debate sobre el veto parental con los alumnos en una clase de cuarto de la ESO.Mónica Torres (EL PAÍS)
P. ¿Cómo puede abordarse el fracaso escolar?
R. Nuestro escándalo no está en el fracaso escolar, sino en que el fracaso escolar de los niños de 16 ya se puede intuir en los de nueve o diez años, en tercero o cuarto de Primaria. Es entonces cuando se produce una verdadera revolución intelectual en los niños, que pasan de aprender a leer a aprender leyendo. Para leer bien, una condición esencial es tener un vocabulario amplio. Hasta tercero, no vemos muchas diferencias en los niños, pero a partir de entonces las trayectorias se diferencian claramente. Nuestro fracaso escolar es un fracaso lingüístico. El niño que tiene más vocabulario lee mejor, y cuanto más lee, mayor vocabulario adquiere. El niño con un vocabulario pobre se cansa pronto y deja de leer; y la escuela ha de compensar esto. El problema fundamental es cómo detectar el fracaso escolar de manera temprana y cómo corregirlo.
P. ¿Por qué es tan difícil llegar a un pacto de Estado por la Educación?
R. Porque en el momento en que se llega a los contenidos, aparecen las diferencias morales e ideológicas. Hay que entender que esas diferencias son perfectamente legítimas; y lo que es legal dentro de nuestro ordenamiento jurídico ha de ser legal también en nuestras escuelas.
P. ¿Cómo sería su escuela pública ideal?
R. Una escuela que valore el conocimiento, que hoy está denigrado en España. Donde todo el mundo sepa leer y escribir, y no tenga miedo a las matemáticas. Sería una escuela capaz de compensar los déficits que los niños traen de las familias e inserta en un sistema meritocrático, porque en España siguen siendo más importantes, para encontrar trabajo, tus relaciones que tu currículum. Además, estaría siempre analizando críticamente sus propias prácticas, que tendrían un soporte científico detrás, y aprendiendo de ellas.
Nuestra sociedad es una sociedad de capitalismo cognitivo, en la que el conocimiento es fuente de riqueza. Estamos asistiendo a la formación de una élite cognitiva, y si lo dejamos así obtendremos una sociedad muy fragmentada.
P. El director de PISA, el alemán Andreas Schleicher, recomendó el año pasado a España trabajar menos la memoria y más otras capacidades como la creatividad, la capacidad crítica y el trabajo en equipo. ¿Qué opina?
R. ¿Por qué cuando viene aquí dice una cosa y cuando va a China afirma lo contrario? Me parece una aberración y una enorme tontería, que además perjudica seriamente a los más desfavorecidos cultural y económicamente. Si lo que aprendemos no se almacena en la memoria, ¿podemos decir que se ha aprendido? Para pensar, hay que pensar en algo, y si no, el pensamiento no existe. Por tanto, cuantos más contenidos tengas, más posibilidades tienes de pensamiento.
En mi próximo libro, La escuela no es un parque de atracciones, que sale en marzo, hago una defensa de lo que yo llamo el conocimiento poderoso: el riguroso, el de la ciencia, el que debería darse en la escuela, y que se manifiesta en una memoria muy bien amueblada y muy rica. Si estudiásemos más ciencias, seríamos menos dogmáticos, porque la ciencia es esencialmente antidogmática. Si quieres crear consensos, hay que basarse más en los contenidos científicos, en el conocimiento que va a empoderar a los alumnos, y menos en los contenidos ideológicos.
P. Entonces, ¿memoria por encima de creatividad?
R. Si quieres construir una casa, podrás hacer muchos planos y diseños, pero como no tengas materiales de construcción no podrás levantar nada. Ser creativo quiere decir ser capaz de ver un problema desde un ángulo nuevo, pero primero tienes que conocer el problema. Los ignorantes no pueden ser creativos ni tener un conocimiento riguroso. Yo defiendo el deber moral de ser inteligente. La imagen de la memoria que tienen algunos como una especia de archivo en el que se almacenan cosas no tiene nada que ver con la realidad... La memoria es muy, muy activa.
Los niños pobres, especialmente, no pueden prescindir de los codos, del esfuerzo del aprendizaje, de memorizar y repasar lo memorizado; son una herramienta didáctica esencial que parece que quisiéramos quitársela a los niños.
P. ¿Falta quizá sentido común?
R. Hay demasiado dogmatismo, demasiadas personas blindadas tras sus propios principios, que se dedican a lanzarse ideas como armas arrojadizas, y pocas personas viendo lo que debería verse: el valor de la escuela, o de un sistema educativo, no está en las leyes ni en su ideario, sino en lo que los alumnos se llevan consigo cuando terminan la escolaridad. Me da la sensación de que nuestro sistema educativo se valora más a sí mismo por la altura de sus ideales que por la de sus resultados.
Es posible que me equivoque; pero creo que a la Europa cultural, a esa antigua, formidable e interesante señora que en sus 3.000 años de memoria incluye desde Homero, Platón, Sócrates, Virgilio y aquellos fulanos –y fulanas– de entonces hasta los de hace pocos días, pasando por Shakespeare, Leonardo, Cervantes, Velázquez, Montaigne, Voltaire, Van Gogh y el resto de la peña, no la matarán el terrorismo islámico, la inmigración o la multiculturalidad; ni siquiera la pandilla de políticos semianalfabetos que legisla y trinca en Bruselas con el objetivo, que se diría deliberado, de igualarlo todo en la mediocridad y aplastar la inteligencia allí donde todavía puede brillar. En mi opinión, lo que destruye la Europa que en otro tiempo fue faro intelectual y referencia moral del mundo es el turismo de masas: la invasión descontrolada, imparable, de multitudes –entre las que nos contamos ustedes y yo– que circulan arrasándolo todo a su paso. Transformándolo, allí donde se posan como plaga de langosta, en un escenario diferente al que fue, reconvertido ahora a su, o nuestra, imagen y semejanza.
Nada puede sobrevivir, porque es imposible, a diez o veinte mil turistas arrojados de golpe por cruceros y viajes baratos –suena mejor low cost–, en un solo fin de semana sobre ciudades como Roma, Florencia, París, Madrid o Barcelona. Y no se trata únicamente del efecto de masas que las hace intransitables, complica el acceso a museos y puntos de interés, degrada el entorno, ensucia y satura. Se trata también, y sobre todo, de cómo los lugares van perdiendo poco a poco, y a veces con extraordinaria rapidez, los rasgos que los hacían singulares, adaptándose, qué remedio, a la nueva situación.
Tiendas de toda la vida, restaurantes, librerías, comercios, establecimientos que durante décadas o siglos dieron carácter local, desaparecen o se adaptan a los nuevos visitantes. Ofreciendo, naturalmente, lo que ese nuevo cliente exige, o exigimos: tiendas de souvenirs, bares y cafeterías impersonales, comida rápida y sobre todo ropa, mucha ropa. De Algeciras a Estambul, de Palermo a Oslo, de cada dos comercios que cierran y reabren, uno lo hace como tienda de ropa. O de teléfonos móviles, también, a fin de que todos podamos ir dándole con el dedo a la pantallita; e incluso enterarnos, gracias a ella, de lo que tenemos alrededor sin necesitar la tontería viejuna de mirarlo. Paseando por lugares cuya historia ignoramos, fotografiándonos ante monumentos y cuadros que nos importan un carajo, pero que se indican como parada obligatoria. Trofeo del safari.
Pienso en eso en Lisboa, sentado en la terraza de la pastelería Suiça, mientras compruebo en qué hemos convertido, también, esta hermosa ciudad hasta hace poco elegante y tranquila. Los operadores turísticos se lanzan ahora sobre Portugal, y todo está lleno de gente en calzoncillos que bloquea las calles caminando tras guías políglotas que levantan en alto banderitas y paraguas de colores. Eso trae dinero, claro. A ver quién se resiste a eso, así que toda Lisboa está en fase de adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas gentes. No hay un taxi libre, ni una mesa en un café. Los abueletes que necesitan subir al Barrio Alto ya no pueden utilizar el elevador de Santa Justa, porque colas enormes de turistas aguardan turno para subir en él y hacerse una foto. Frente a La Brasileira, docenas de guiris que ni saben quién fue Pessoa ni les importará jamás se retratan junto a la estatua del escritor que, de verse tan sobado, se ciscaría en su puñetera madre. Y el barrio de Alfama, donde antes te atracaban de noche como Dios manda, y podías pasear a oscuras sólo si te arriesgabas a ello, ahora rebosa de locales de fado, con ingleses y alemanes preguntando dónde pueden comer la típica paella portuguesa.
Esto es hoy Lisboa. En la vieja Suiça, donde intento leer tranquilo, un grupo de anglosajones especialmente escandaloso y bestial bebe alcohol, grita, canta y maltrata al veterano camarero de chaquetilla blanca. Harto de esos animales, entristecido por la suerte de la ciudad antigua y señorial, me levanto y ocupo una mesa que ha quedado libre en el extremo opuesto de la terraza. Al poco se acerca el camarero, trayendo mi bebida. Entonces miro hacia aquellos escandalosos hijos de puta y le digo al camarero: «He tenido que venir a una mesa que esté lejos». Y el camarero, con ademán triste y elegante de viejo lisboeta, se encoge de hombros, sonríe melancólico y responde: «Ya no hay mesas lo bastante lejos».
Este oficio de profesor ofrece satisfacciones con demasiada poca frecuencia. Es un hecho innegable que en la Educación Secundaria se concentra todo el fracaso educativo de nuestro país, pues en la Primaria solo se puede repetir una vez y el alumno que llega a la Superior puede considerarse que pertenece a la élite intelectual, ciertamente cada vez menos selecta por motivos que aquí no vienen al caso.
Por eso hoy quiero despertar en vosotros, queridos alumnos, el aletargado sentimiento de gratitud hacia maestros que quizá hayáis olvidado y hacia profesores que desempeñan su labor diaria con tesón y honestidad, haciendo más de lo que deben, tratando de que esos valores tan infrecuentes calen en vosotros y os ayuden a convertiros en personas de provecho. Y quiero también animaros a vosotros, queridos compañeros, con esta emocionante carta de agradecimiento. Os propongo que averigüéis la identidad del remitente:
Querido señor Germain:
He esperado a que se apagase un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, nada de esto hubiese sucedido. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le puedo asegurar que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños discípulos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Estoy casi seguro de que aquellos que ya peinan canas y aquellas que las disimulan bajo tintes o mechas, habrán sonreído al leer el título. A los que son demasiado jóvenes, les recomiendo que busquen un episodio cualquiera de esta desternillante serie. Si les da pereza o no tienen ocasión, les propongo un paseo matutino por circunvalación: contemplarán el festival del absurdo que se forma casi todos los días en la intersección que conduce a la frontera de Farhana. Es lo más parecido que tenemos en Melilla a aquellas carreras de vehículos imposibles manejados por unos conductores, digamos, peculiares.
Buscando los nombres de los coches de aquella serie, he encontrado algunos muy divertidos, que les vendrían como anillo al dedo a todos esos Mercedes que milagrosamente se mantienen en pie y que circulan tartamudeando y sembrando el terror por nuestras calles: el Rocomóvil, el Espantomóvil, el Súper Chatarra Special, la Antigualla Blindada o el Troncoswagen.
En aquellas carreras nunca llegaban todos a la meta, y casi nadie terminaba conforme, pero reinaba un cierto orden en medio del caos de ocurrencias, trampas y accidentes. Con nuestros Mercedes Locos ocurre casi lo mismo, a no ser que acuda la policía a romper con sus coches, sus luces y sus silbatos la estresante desarmonía en la que navegan nuestros inofensivos trabandistas.
Durante este último mes, los alumnos del Instituto Rusadir han estado participando en formación específica para medidores impartida por la Fundación Anar, dentro del Programa “Buen Trato” que esta entidad desarrolla en todo el territorio nacional.
40 alumnos de diferentes niveles de la ESO se han estado preparando por las tardes para formar parte del Equipo de Mediación, como ayudantes de mediación los de 2º ESO y como mediadores los de 3º y 4º ESO.
Se suman a la quincena de alumnos que ya formaban parte del equipo desde cursos anteriores. Alumnos de 3º, 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato, que también han recibido una formación avanzada en mediación y que previamente ya se habían encargado de trasladar su labor a otros compañeros de la ESO, ayudando en la selección de nuevos candidatos a la mediación junto a los profesores tutores.
Este programa forma parte del Plan de Convivencia Escolar del IES Rusadir y lleva funcionando varios años desde su puesta en marcha hace aproximadamente una década, cuando este tipo de programas se generalizó a raíz de los problemas de convivencia que se estaban dando en los centros educativos.
Los alumnos que participan en el programa desarrollan sus funciones durante el horario de recreo, consistente en actuar en los conflictos entre alumnos y llegar a un acuerdo para solucionarlos, a través del diálogo y con la colaboración de los profesores. Su labor es fundamental para mantener la paz y la tranquilidad en el instituto, ayudando a resolver los conflictos y controlando los recreos.
Los alumnos que han participado en la formación trasladarán lo aprendido a otros alumnos de 1º ESO en charlas réplica en el mes de noviembre. Los alumnos de cursos anteriores, que han recibido la formación avanzada, harán lo propio con profesores y familias de los alumnos.
Con ello se pretende llevar el programa a todos los miembros de la comunidad educativa, haciéndoles partícipe de la cultura de Paz y la mejora de la convivencia que estas actuaciones representan en el centro educativo.
Rafael Robles Reina Profesor Técnico de Servicios a la Comunidad Responsable del Programa de Mediación Escolar IES RUSADIR
El último miércoles del mes pasado, la maestra de nuestro hijo les pidió, a él y a sus compañeros, que recogieran varias hojas secas del suelo para realizar un mural en clase, con motivo de la reciente llegada de la nueva estación.
Aquella misma tarde fuimos los tres de excursión al Parque Forestal donde, nada más llegar, fui testigo de una escena que me indignó y me hizo perder la discreción y mesura con las que trato de conducirme: dos pequeños se divertían saltando sobre las bocas de riego, que en aquellos momentos mojaban el césped contiguo al gran estanque. Les pregunté a voces si aquello que estaban maltratando era suyo, y lo hice con la suficiente intensidad como para que una mujer, sentada a lo lejos junto a otras muchas, corriera avergonzada hacia ellos y los alejara a empujones del lugar.
Me invadió entonces el pensamiento que da título al artículo de este mes, y que aquel día derrotó por goleada a nuestro famoso refrán: “Más vale solo que mal acompañado”.
El pasado mes de febrero tuvo lugar un esperpéntico suceso en Valencia: al filo de la medianoche del domingo 21, se encontraban charlando en la calle dos miembros de familias rivales, cuando a uno de ellos se le escapó una flatulencia que fue correspondida de inmediato por el otro muchacho (no sabía que existiera esta habilidad de expulsar ventosidades a voluntad). Se acusaron mutuamente de haber comenzado tan infrecuente duelo gaseoso, los ánimos se fueron acalorando y, en un abrir y cerrar de ojos, la riña se había convertido en multitudinaria. El punto y final de la reyerta lo pusieron unos disparos, de origen incierto, que provocaron que dos personas (padre e hijo) fueran ingresados de urgencia con heridas de bala en la UCI de un hospital cercano. Afortunadamente, ninguno de los dos falleció.
¿Y si prosiguen con los pedos hasta quedarse vacíos? ¿Y si la pelea la gana el que más veces logra expulsar sus gases intestinales? A veces, el “ojo por ojo” que tanto despreciamos, se me antoja como la primera salida de emergencia para huir de situaciones en las que se vislumbra un desenlace violento.
Los monitores del Campus recibirán una compensación de 2.000 euros por seis meses de trabajo.
Melilla recupera este curso el Plan de Apoyo Escolar (PAE). Se trata de un proyecto en el que los alumnos de Magisterio de la UGR se convierten en monitores y dan ‘clases particulares’ a grupos de escolares de Primaria y Secundaria para ayudarles a mejorar en sus notas. Un total de 33 estudiantes del Campus se ha sumado este año al plan de refuerzo educativo. Además, recibirán una gratificación por este trabajo, 2.000 euros en seis meses por impartir clases durante una hora y cuarto de lunes a jueves y asistir el viernes a una reunión con sus coordinadores. A través de estos monitores, unos 350 escolares de segundo a sexto de Primaria y de la ESO recibirán el empujón que necesitan en sus estudios para superar las asignaturas en las que tienen más dificultades, como son Matemáticas, Lengua o Inglés. Así lo aseguró ayer el director provincial de Educación, José Manuel Calzado, en la presentación de este programa.
Calzado destacó que el pasado año no se pudo llevar a cabo el Plan de Apoyo Escolar por problemas administrativos y burocráticos. Pero aseguró que el Ministerio de Educación estaba muy interesado, así como la UGR, en recuperar este programa porque beneficia tanto a los escolares que reciben el refuerzo como a los alumnos del Campus.
Un total de doce centros, ocho de Primaria, dos institutos y dos colegios concertados, contará con estos monitores para impartir sus clases de apoyo. Cada uno de ellos ha presentado al Ministerio su propio proyecto, por lo que Calzado resaltó que no es una medida impuesta ni es la Administración la que decide el trabajo de los monitores, sino los propios centros. Las clases estarán formadas por entre cinco y diez escolares.
Los mejores alumnos
Carmen Enrique, la decana de la Facultad de Educación del Campus de Melilla, explicó que son exigentes a la hora de seleccionar a sus alumnos que son monitores de este proyecto. El primer requisito es que hayan superado el segundo curso y que tengan muy buenas notas en la carrera. Además, destacó que se valora que el estudiante tenga cursos sobre los temas que se van a impartir en las clases de apoyo, así como si ha sido monitor en años anteriores.
La decana resalta que la experiencia es tan buena para sus alumnos que cuando realizan la parte práctica de la carrera solicitan los centros en los que ya impartieron clases de apoyo. Afirma que se llega a crear un vínculo muy especial entre los estudiantes de Magisterio y los escolares, ya que les dan consejos sobre cómo rentabilizar su tiempo de estudio, de qué forma pueden organizar sus tareas y les echan una mano para comprender mejor la asignatura.
Además, este año algunos centros han pedido refuerzo en inglés, con lo que se ha seleccionado a alumnos de Magisterio con un nivel medio o alto de este idioma, para que puedan impartir estas clases de apoyo.
Los escolares del 4
Por otro lado, Calzado explicó que los escolares que van a recibir refuerzo escolar son alumnos que están teniendo problemas para aprobar algunas asignaturas. Se quedan en el 3 o 4 y no consiguen llegar al 5, señala. De ahí, que necesiten que una persona les eche una mano para organizarse mejor con los estudios.
Son los profesores de los centros los que decidirán, junto a las familias, qué alumnos participan el Plan de Apoyo Escolar. El director provincial de Educación resaltó que si un escolar falta a las clases o no consigue mejorar sus notas porque no quiere esforzarse, saldrá del programa para dar la oportunidad a otro que sí tenga interés en mejorar sus calificaciones. En Semana Santa harán una evolución de los progresos y de los comportamientos de los menores para analizar cómo se están desarrollando las ‘clases particulares’ y si son necesarios algunos cambios.
Calzado aseguró que hace dos años se consiguió que el 70% de los escolares que forman parte del Plan de Apoyo Educativo aprobara todas sus asignaturas. Por ello, el reto de este año es volver a alcanzar este porcentaje y superarlo.
Por último, el director provincial de Educación indicó que Melilla contará con 119.000 euros para desarrollar este programa, un presupuesto que se invertirá en los centros y en los monitores.
‘The land between’, trabajo cinematográfico documental, recoge testimonios de los inmigrantes antes de intentar saltar la valla.
La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) presentó en la jornada de ayer, junto con el realizador David Fedele, el documental ‘The land between’, apoyado por diferentes organizaciones. El trabajo ofrece una mirada íntima de las vidas “ocultas y desesperadas” de muchos de los inmigrantes de origen subsahariano que, huyendo de la guerra, el hambre y las persecuciones, llegan a Marruecos donde quedan “atrapados” en las montañas del norte del país, esperando su oportunidad para acceder a Europa a través de Melilla y Ceuta.
Hay que recordar que, en el caso específico de la ciudad autónoma, los subsaharianos suelen ocultarse en el Gurugú mientras aguardan la ocasión para intentar saltar el vallado fronterizo.
El realizador David Fedele muestra esta realidad a través de los testimonios recogidos, que relatan el peregrinaje al que la mayoría de estas personas, muchas de ellas susceptibles de recibir protección internacional, se enfrentan al tener que huir de países como Mali o la República Democrática del Congo. En el documental también se muestra la violencia con la que son recibidas por las autoridades marroquíes y españolas, así como las causas que les empujan a arriesgarlo todo, abandonar sus países de origen y sus familias en busca de la oportunidad de una nueva vida.
Derechos Humanos
‘The land between’ se suma a la campaña de CEAR ‘estohayquecortarlo.org’ en defensa de los Derechos Humanos de las personas refugiadas, que ya ha conseguido reunir 11.000 adhesiones. En este sentido, desde la ONG recalcan que muchos de los inmigrantes que llegan a Melilla y Ceuta “se han visto obligados a elegir entre un ataúd y una maleta, porque tienen que recibir una adecuada protección y porque en el control de fronteras no todo vale”.
“Muchas de las personas que intentan llegar a España a través de las ciudades autónomas son potenciales refugiadas, personas que huyen de conflictos y persecución y por lo tanto susceptibles de recibir protección internacional”, señaló Estrella Galán, secretaria general de CEAR.
“Pedimos al Gobierno que garantice el acceso a la protección internacional mediante vías seguras y elimine las dificultades que están impidiendo que estas personas puedan acceder legalmente al procedimiento de asilo, sin verse obligadas a tener que atravesar vallas ni cuchillas o mediante fórmulas cada vez más peligrosas”, aseveró.
Por su parte, David Fedele, realizador del documental, señaló que le resulta “muy emocionante” colaborar con CEAR en este campo. “Estoy seguro de que la asociación entre ‘The land between’ y ‘estohayquecortarlo.org’ presionará al Gobierno español para que revise sus políticas relativas a Melilla y Ceuta y para que ponga en marcha medidas más humanas y dignas en el trato a las personas migrantes y solicitantes de asilo”, aseguró.
El director del documental subrayó ayer mismo en su cuenta de Facebook la alegría que sentía por el interés de CEAR en su trabajo.
Un documental galardonado
‘The land between’ ha recibido hasta la fecha varios premios, como el de Mejor Película en el Festival de Lampedusa, Mejor Película en el Festival of Migrant Film 2014 o el mejor Largometraje en el International Environmental Film Festival.
En España hay programadas varias proyecciones, como en el Festival de Cine Invisible de Bilbao, en la Universidad de Barcelona o el Cineuropa en Santiago de Compostela.
Además, el documental cuenta con el respaldo de otras organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Migreurop.
Un libro desvela que lo usa para comunicarse con sus colaboradores de manera cifrada
Toda mujer guarda en su bolso un pequeño mundo. Su contenido es a menudo objeto de la curiosidad de los hombres. La cuestión se convierte casi en un secreto de alto Estado cuando su propietaria es toda una reina.
¿Qué lleva Isabel II en su bolso? La pregunta se la hacen Phil Dampier y Ashley Walton. Y la respuesta está en un libro, que saldrá a la venta el 15 de octubre y del que ya se ha adelantado parte de su contenido.
Lo primero que hay que señalar es lo que no hay nunca en los 200 bolsos fabricados por la casa londinense Laumier que desde siempre acompañan a la reina. Su majestad no necesita llevar dinero, cheques, tarjeta de crédito, llaves y tampoco pasaporte porque no tiene.
Sin embargo, no está vacío. Según revela el libro, nunca falta un gancho metálico en forma de S que ella misma ajusta a las mesas para colgarlo y no apoyarlo en el suelo. En su interior siempre hay caramelos y chocolates y los crucigramas que sus colaboradores le recortan cada día de los periódicos. No faltan tampoco fotos de familia (en particular una del príncipe Andrés de vuelta de las islas Malvinas), y un espejo que Felipe de Edimburgo le regaló con motivo de su matrimonio. A veces, lleva además una cámara ya que a Isabel II le gusta hacer fotos.
Mas allá de esta información, el libro también describe el uso que la reina da a su bolso. Al parecer, Isabel II se comunica con sus colaboradores con un lenguaje cifrado, cuyos mensajes dependen de la posición del bolso sobre una mesa. Así, por ejemplo, si el bolso aparece apoyado en la mesa, indica que la cena debe terminar dentro de pocos minutos; mientras que si está apoyado en el suelo, indica una conversación poco interesante y pide la intervención de su dama de compañía, que llegará para socorrerla en pocos segundos.
Todos los días, miles de mujeres deben llevar pesados cargamentos de mercancías para sobrevivir en el enclave español de Melilla
Ellas son conocidas como las mujeres mulas. Todos los días llevan sobre sus espaldas pesadas cargas entre la frontera de España y Marruecos en el norte de África.
Melilla es un importante punto de entrada de mercancía y si las mujeres pueden llevarlas sin ningún tipo de ayuda, entonces no pagan impuestos.
Muy temprano una polvareda rodea la valla de seis metros que separa a Melilla de Marruecos debido a la frenética actividad de quienes preparan las mercancías para cruzar la frontera.
Hay miles de personas y el ruido es ensordecedor, una cacofonía de motores y gritos. En esas bolsas enormes llevan ropa de segunda mano, telas, artículos para el hogar y de higiene personal, todo destinado al mercado marroquí y mucho más allá.
Este pesado trabajo es el único sustento que tienen estas mujeres cabezas de hogar para sobrevivir.
Los paquetes están por todos lados, envueltos en tela de saco y atados con cintas y cuerdas. Bajo ellos, ocultas por una carga que las dobla en tamaño, las mujeres "cargadoras".
Esta actividad comercial tiene lugar a diario en el barrio Chino, un cruce fronterizo sólo para peatones. Mientras una mujer pueda físicamente acarrear la carga, se clasifica como equipaje personal, así que Marruecos lo deja entrar sin impuestos.
Las mujeres tienen el derecho a visitar Melilla porque viven en la provincia marroquí de Nador, pero no pueden residir en el territorio español.
De Nador a Melilla
Latifa se forma en una de las ruidosas filas que forman cientos de mujeres. Pone en el suelo su carga, 60 kilogramos de ropa usada. Por transportarlos va a recibir US$4.
Lleva en este trabajo 24 años, pero no es algo que disfrute.
"Tengo una familia que alimentar", explica. "Tengo cuatro hijos y no tengo marido para que me ayude, me divorcié de él porque me pegaba".
En cuanto la fila se mueve hacia adelante, ella desaparece en el mar de las mercaderías.
Son muchas las cargadoras divorciadas, madres solteras que tienen que hacerse cargo de su familia como Latifa.
Para mujeres como ella, la vida es difícil en la tradicional sociedad marroquí. Muchas veces, el de cargadoras es el único trabajo que consiguen. Algunas hacen hasta tres o cuatro viajes al día, desde el barrio Chino a Marruecos, con hasta 80 kilos a sus espaldas.
Con la vida a cuestas
Lo que ganan depende de lo que puedan cargar. Además, muchas se quejan de que tienen que sobornar a los guardias marroquíes.
En Melilla hay un debate público acerca de si se debería seguir permitiendo que esta actividad comercial continúe tal como está.
"Estas son mujeres que arriesgan su vida, nos han tocado muertes a consecuencia de la dureza física del trabajo. Se hace en condiciones de semiesclavitud", dice Emilio Guerra, del partido Unión Progreso y Democracia.
"Lo que nos gustaría es que trabajen bajo condiciones que no sean tan precarias", agrega.
Guerra considera que Melilla debe cambiar su modelo económico y ser menos dependiente del comercio, en lo que no está de acuerdo Jose María López, asesor en negocios del gobierno local.
"Hay consecuencias muy positivas en la actividad comercial. Para algunas porteadoras es la única posibilidad de ganarse la vida. Por supuesto que es un trabajo muy duro, pero algunas ganan más de la media de los trabajadores marroquíes", afirma.
Y los beneficios que da el comercio a otros miles de marroquíes y sus familias –los que venden la mercancía en sus tiendas o las exportan a países más al sur– son enormes.
López estima que este comercio informal supone más de US$400 millones para Melilla, a lo que se refiere como ingreso "atípico". Otros lo llaman "contrabando" que creen que mueve hasta el doble.
De vuelta al barrio Chino, el ambiente se torna medio histérico, las puertas de la frontera cierran a mediodía, así que empieza a crecer la presión para ir a Marruecos y volver para la próxima consigna.
"Está un poco tranquilo hoy", comenta Arturo Ortega, guardia civil (policía militarizada) encargado de mantener el orden y evitar las avalanchas humanas.
"Si vinieras todos los días, empezarías a pensar que esto es normal, pero no lo es".
No muy lejos, Hasna se apoya en una barrera, sin carga en sus espaldas. Frente a ella, un grupo de hombres jóvenes están cargados hasta el tope.
"Están ocupando nuestro lugar", se queja. Tradicionalmente quienes cargaban eran mujeres, ahora tienen la competencia de jóvenes desempleados, y Hasna tiene problemas para atravesar la multitud y tomar su paquete.
Tiene un hijo y un marido enfermo, está embarazada de seis meses, pero toma su carga sin miramientos. Nada la detiene.
"Si hago un viaje hoy, me van a pagar 5 ó 6 euros (US$6,8 o US$8,2)", dice. "Si pudiera encontrar otro trabajo, limpiando casas o cocinando, no haría esto. Pero de momento, no tengo otra opción".
"Lo odio, pero lo necesito"
María es una de las "mujeres mula". Ella tiene cáncer de seno y una pierna lastimada.
También mirando a los hombres está María, que llama la atención porque tiene que apoyarse en una muleta.
No es usual en las cargadoras, pero María habla algo de español y explica que se lesionó la pierna al caerse mientras hacía fila. También tiene cáncer de mama.
Llevaba toda la mañana en el barrio Chino, pero cuando vio el caos y del desorden se dio cuenta de que no se sentía en condiciones de trabajar. Regresará a su casa sin haber hecho nada de dinero.
Ella vive justo al otro lado de la frontera con Melilla, en Beni Enzar. Su casa tiene dos habitaciones y las comparte con sus tres hijas. No tiene agua corriente, pero el vecino le permite recoger agua de su grifo.
María estuvo casada y trabajó como camarera, pero hace cuatro años su vida comenzó a desmoronarse. Después de que le diagnosticaran el cáncer, su marido la dejó. Ya estaba embarazada de su hija menor.
"El médico dijo que iba a perder al bebé con el tratamiento, pero nació viva, así que la llamé Malak, que significa ángel".
Mientras habla, sus dos hijas mayores escuchan. Ninguna va a la escuela, se quedan en casa cuidando de su hermana mientras su madre va al barrio Chino. Se preocupan por ella.
"Esta no es la primera vez que se lesiona la pierna. El doctor le dijo que ella no debe cargar nada pesado", dice Ikram, una de las hijas de María. "Ella solo trabaja en eso para que nosotras podamos comer".
A María la atormenta la idea de que sus hijas también acaben como cargadoras. "Sería mejor para ellas que se casaran, este trabajo es peligroso y no hay dignidad en él. Lo odio, pero lo necesito".
Y luego Sanaa, de 13 años, pone una pequeña patineta en la mesa. María sonríe. Eso la ayudará a llevar con más facilidad la carga de mañana.
Señores: la lengua no es de nadie; esa máquina de maravillosa complejidad que ustedes mismos usan, "con la cual suele el pueblo fablar a su vezino", no es de nadie; no ya la lengua común, que no aparece en la realidad más que como lenguas de Babel, pero ni siquiera una de esas lenguas o idiomas es de nadie, y no hay académico ni emperador que pueda mandar en su maquinaria, ni cambiar por decreto ni la más menuda regla, por ejemplo, de oposiciones entre fonemas y neutralización combinatoria de oposiciones que en ella rijan.
La escritura, la cultura, la organización gubernativa, la escolar, las leyes, las opiniones, ésas sí que tienen dueño; y el dueño es el de siempre: el jefe, sus secretarios, sus sacerdotes, la persona que se cree que sabe lo que dice.
Y ésos ya se sabe lo que quieren o necesitan: quieren ordenar el mundo, el mapa, las poblaciones; es el juego terrible de niños grandes, malcriados y simplones, que ha venido arrasando tierras y torturando gentes desde el comienzo de la Historia, en nombre del Ideal; y así siguen queriendo, por ejemplo, que España sea una, que los Estados Unidos sean uno, que Cataluña sea una, que Euskal Herria o Galicia sean una cada una... Da lo mismo: el caso es someter al ideal a todos, dentro de las fronteras que les toquen: que todos sean uno.
Por medio de la escritura y de la escuela, el Poder ha utilizado una y otra vez las lenguas o idiomas para ese fin: tomando en bloque una variedad simplificada del idioma correspondiente, y sin entrar para nada a la maquinaria de la lengua, ha logrado por ley (pero siempre a través de la escuela y la escritura) imponer hasta cierto punto un idioma uniforme dentro de las lindes que los avatares de la Historia le hayan repartido a esa forma de Poder; así impuso Roma en el vasto territorio del Imperio la unidad lingüística, para apenas un par de siglos, mientras los pueblos volvían a hacer de las suyas y deshacían el latín en dialectos innumerables; y hazañas parecidas se han dado luego, en territorios más o menos amplios, como, por ejemplo, la conversión del hebreo, una lengua muerta, en idioma, relativamente uniforme, del Estado de Israel.
"La lengua no es de nadie"
En aquello que iba siendo Europa hace unos ocho siglos, los hombres cultos, que hablaban diferentes idiomas o dialectos como lengua cotidiana, trataron de mantener, y mantuvieron durante unos cinco siglos, una lengua común, el latín resucitado por escrito, no sólo para las disputas escolares y científicas, sino también para los tratos internacionales. Pero ya, entre tanto, los Estados modernos, el Español, el Francés, el Inglés, se habían establecido, y preferían volver a repetir, cada cual en su ámbito propio, la empresa del Imperio: la unificación de los varios idiomas y dialectos bajo el mismo ideal; una lengua una para el Estado uno; y en la misma idea les han seguido todas las naciones de cuño estatal, chiquitas o mayores, que tratan de dividirse el mapamundi.
Cierto que el que una lengua, relativamente uniforme, ocupe vastos espacios, tiene sus ventajas, no sólo para los trámites comerciales y administrativos, sino para que, por ejemplo, esta andanada contra los tratantes de lenguas le llegue a más gente que si la escribiera en sayagués; pero la cuenta de lo que con eso gana la denuncia de la mentira en contra de lo que gana la difusión de la mentira, ¿quién, señores, me ayudará a echar esa cuenta?
En fin, lo que el Poder, nacional, autonómico, universal, quiere hacer con las lenguas y la gente, eso cualquiera, si se deja sentir, lo sabe. Algo de vergüenza da que hombres doctos y esclarecidos confundan en un trance como éste los manejos unificatorios de una u otra administración con la máquina, desconocida y libre, de la lengua. Pero tampoco eso debe extrañarnos demasiado, sabiendo y sufriendo, como sufrimos, lo que es la condición de la Cultura y la de la Persona.
Agustín García Calvo(1926-2012).
Artículo publicado en EL PAÍS el 2 de julio de 2008.
La consejera de Cultura, Simi Chocrón, inauguró ayer la Feria del Libro de la ciudad, que estará abierta hasta el domingo. Un total de once stands de librerías locales y foráneas está expuesto.
Rebeca Alcántara/elfarodigital.es
FOTO: elfarodigital.es
La consejera de Cultura, Simi Chocrón, y el viceconsejero de Festejos, Francisco Díaz, inauguraron ayer en la Plaza de las Culturas la Feria del Libro de la ciudad. Un total de once stands de librerías locales y de la península estará presente hasta el domingo junto a la puerta de entrada del Foso del Hornabeque para acercar la pasión por la lectura a todos los melillenses.
La consejera de Cultura destacó que con esta feria quieren animar a los ciudadanos a interesarse por la lectura y que además también sirve como escaparate para que las librerías melillenses den a conocer la oferta que tienen.
Chocrón agradeció a todos los libreros su colaboración para impulsar este evento que se realiza por tercer año consecutivo. La responsable del área de Cultura indicó que en las casetas se podrán encontrar libros para cualquier público y animó a los melillenses a que pasen por allí durante este fin de semana. Además, recordó que este año todos los que compren un libro participarán en un sorteo para ganar un lote de publicaciones. El ganador se dará a conocer el domingo, el último día de la feria.
Asimismo, la consejera destacó que la Biblioteca Pública regaló 450 libros el pasado martes. Chocrón recordó que coincidiendo con la celebración del Día del Libro se decidió que todas las personas que acudieran al recinto el pasado martes recibirían como regalo un libro. La responsable del área de Cultura explicó que los libros que se regalaron son aquellos que tienen más demanda en la biblioteca y apuntó que es muy positivo que tantas personas se hayan acercado a retirar el suyo, ya que esto incentiva la afición por la lectura de los melillenses.
Además, todos los que se hagan socios de la biblioteca hasta el próximo día 30 de este mes también recibirán el regalo de un ejemplar junto a su carnet.
Chocrón insistió en la importancia de fomentar la lectura a través de actividades como esta feria del libro.
El ‘autobús de los sueños’ se estrena en la Feria del libro.
El viceconsejero de Festejos, Francisco Díaz, aprovechó la inauguración de la Feria del Libro para presentar el ‘autobús de los sueños’, una ludoteca sobre ruedas que quieren llevar la cultura a todos los puntos de la ciudad. Díaz explicó que la Ciudad ha invertido 16.000 euros para recuperar esta antigua ‘COA’ que iba a ser llevada al desguace y que ahora aprovecharán los más pequeños. El bus estará estos días en la plaza de las Culturas para que los niños puedan realizar en su interior algunas de las actividades y talleres enmarcadas en la Semana del Libro. Díaz apuntó, además, que se están recuperando otros tres autobuses y que éstos recorrerán la ciudad para realizar diversas actividades.
Talleres y actividades de todas las materias analizaron las formas de vida de los europeos.
Dori Núñez
Alumnos divirtiéndose por los pasillos, clases de cocina, exposiciones de arte, mimos callejeros y músicos frente a las aulas no son imágenes frecuentes en un instituto. Pero ayer era un día especial para el IES Rusadir, pues se celebró su jornada de convivencia. Esta cita tradicional, ya que se lleva realizando desde su creación, tenía un tema central en el que han estado trabajando desde los docentes del centro a los padres de los alumnos y los estudiantes. Este año se han dedicado a visitar Europa, así que las grandes capitales de este continente estaban representadas a través de los talleres y las actividades de esta jornada formativa poco convencional. El objetivo de esta celebración es mejorar la convivencia de los alumnos, entre ellos, pero también con los profesores. Estos talleres les permiten conocer a los docentes en un ámbito lúdico y sin los estrictos horarios de clase.
El director de este centro, Miguel Ángel López, aseguró que otra de las ventajas de esta jornada especial es que los alumnos acaban aprendiendo mucho sobre las capitales europeas, que es el tema principal de este año. Además, destacó que cada curso tiene un país en concreto y que los estudiantes acaban curioseando en Internet y en los libros desde la historia a las tradiciones de estos estados.
López remarcó el trabajo arduo que han venido desarrollando los docentes para preparar no sólo los contenidos de los talleres, sino toda la decoración de las aulas y de los pasillos del centro. Además, resaltó que han contado con la colaboración de otras entidades como, la Escuela de Arte, el Conservatorio de Música o el IES Juan Antonio Fernández, que montó una escuela de cocina y una agencia de viajes.
El sindicato pide la colaboración de los docentes para hacer llegar este mensaje a los alumnos.
La Federación de Enseñanza de UGT Melilla llevará la campaña ‘Jugar
creando igualdad’ a los centros docentes de Melilla. La intención del
sindicato es que el mayor número posible de docentes se sumen a esta
campaña y comenten en sus clases de Primaria y Secundaria que hay
juguetes no sexistas y que ellos mismos pueden crear sus propios
juguetes.
FETE-UGT llevará a los centros información de esta campaña y los carteles que se van a repartir a nivel nacional.
No
sólo se trata de que reflexionen sobre que todos pueden jugar con
balones o muñecos, sino de que sean conscientes de que hay juguetes que
incentivan conductas violentas.
Además, se intentará que los niños y
jóvenes de la ciudad se den cuentan de que no es necesario comprar un
gran número de juguetes y aprendan a realizar un consumo responsable.
FETE-UGT
indicó que estos productos se deben utilizar como una herramienta de
desarrollo personal, tanto emocional como creativo del menor. Con esta
campaña se insiste en que los juguetes sirven para compartir, aprender
sobre el cuidado del medio ambiente y sobre cómo se puede colaborar para
conseguir una sociedad en paz. Además, se incluye un folleto con la
evolución de esos productos a lo largo de los años.