En una noche tormentosa, toda oscura y lluviosa, estaba una niña muy pija con su lima de uñas y todas sus pamplinas. Pasado un tiempo se fue a dormir. Estaba durmiendo tan profundamente que no se daba cuenta de lo que pasaba en la habitación. No se despertaba; le hicieras lo que le hiceras, no se despertaba.
Entró un vampiro por la ventana con sus dientes amarillentos, los ojos salidos, la boca manchada de sangre y babas, y le mordió en el cuello durante sesenta segundos.
Al día siguiente el vampiro comentaba entre sus secuaces: "Anoche fue mi mejor cacería: cacé a una niña llamada Mariem; la tenía en mente desde hace dos meses y ayer por la noche la cacé".
Cuando Mariem se levantó, no se dio cuente de que le había mordido un vampiro. Pasaron tres días, y a Mariem le empezaron a salir unos dientes largos y ujnos labios como los de los vampiros. Mariem estaba ya impaciente por cazar su primera víctima, y salió de cacería. Buscaba su víctima ideal; la encontró en una fiesta y la mordió en el momento adecuado.
Samir Mohand Amar
Grupo 2º E ESO
