Érase una vez una niña que andaba por la calle y escuchó de repente un ruido. Era un drácula que corría tras ella. Era terrorífico, con los dientes puntiagudos y los labios llenos de sangre. Parecía el episodio del vampiro corriendo detrás de la niñera.
Tabi corría y corría pero Drácula le alcanzaba. Entonces apareció Antonio, que no tenía miedo a nada ni a nadie. Pero Antonio, cuando vio a Drácula, salió corriendo.
A Tabi le chupó la sangre el vampiro y se fue a vivir con los ángeles al cielo.
Fatima Mimon (2º E ESO)
