España ha hecho un enorme esfuerzo en los últimos tiempos en materia educativa. Solamente en lo que va de siglo, el gasto público en educación se ha incrementado un 25 por 100 en términos reales. Hay 150.000 profesores más que hace diez años. Nuestros indicadores son ya, en su gran mayoría, superiores a la media de los países de la Unión Europea. Nuestro problema son los resultados. Nuestro sistema educativo muestra aquí debilidades enormes. El fracaso escolar o abandono educativo temprano alcanza cifras patológicas e insoportables, que están asociadas al terrible paro juvenil. Los resultados medios de nuestros escolares son mediocres y presentan lagunas formativas serias. Y alcanzamos un escaso nivel de excelencia. El sistema educativo está mal diseñado. Nuestra formación profesional nos aleja de Europa y tenemos el bachillerato más breve y débil de la gran mayoría de los países europeos.
Por eso, la tarea de ahora es acometer las reformas imprescindibles para que nuestros resultados mejoren. Es lo que se espera de nosotros. Es lo que nos podrá situar entre los mejores países europeos en educación. Lo podemos hacer. Estamos ante una gran oportunidad. Nuestro enemigo principal es el inmovilismo. Salir de esta crisis requiere, ante todo, un cambio de mentalidad: recuperar y fortalecer los valores imprescindibles para el éxito escolar. Tras esta crisis nada será como antes. La buena educación es la principal herramienta para poner a España en forma, que es de lo que se trata.
Eugenio Nasarre
Vicepresidente de la Comisión de Educación del Congreso
